Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
25 de junio de 2017  |  Síguenos en Facebook Facebook | Siacute;guenos en Twitter Twitter | Siacute;guenos en Google+ Google+ |      |   Hemeroteca  |   Publicidad  |   SUSCRÍBETE
El Digital Castilla-La Mancha
PORTADA REGIÓN ACTUALIDAD ECONOMÍA OPINIÓN SOCIEDAD DEPORTES IMÁGENES SERVICIOS
ALBACETE CIUDAD REAL CUENCA GUADALAJARA TOLEDO
Imprimir Enviar a un amigo Tamano de fuente  
 SALTO DE EJE CÉSAR GARCÍA SERRANO 
SALTO DE EJE

Memoria y desmemoria del mitin de Adolfo Suárez en Albacete

25/03/2014 . Comparte esta noticia en FacebookComparte esta noticia en TwitterAñadir a del.icio.usAñadir a YahooRSS
No me extraña que Adolfo Suárez Illana recibiera ayer con signos de patente frialdad las condolencias de José Bono por la muerte de su padre. El tiempo no ha curado la profunda herida que Bono dejó en un inocentón político como era Suárez Illana cuando decidió aceptar el ofrecimiento del PP de Aznar de encabezar la candidatura a la Presidencia de la Junta de Castilla-La Mancha para las autonómicas de 2003. Estuve con Suárez todo ese año anterior a las elecciones y conozco de cerca las durísimas pruebas que soportó y el destrozo que se hizo para siempre de una carrera política que en realidad nunca arrancó. Bono se asustó en un principio de la llegada de Suárez pero enseguida se hizo con las riendas de la situación. No temía al candidato sino a su apellido y cuando vio que el apellido estaba por los suelos, a lo que contribuyó generosamente Bono junto a algunos notables nacionales del PP, no hizo otra cosa más que aventar la parrilla del achicharre de su rival.
 
Ni siquiera la intervención del expresidente Adolfo Suárez en el histórico mitin de Albacete sirvió para salvar a su hijo del desastre que se avecinaba, aunque eso sí, ha quedado para la posteridad como el último acto público en el que participó el hombre audaz, intuitivo y arrollador que hizo posible la transición española a la democracia. Aunque no tuviera otros valores para mí, que los tiene, el año que pasé junto a Suárez Illana lo daría por bien empleado aunque fuera solo por la oportunidad que tuvimos un pequeño grupo de privilegiados –Jesús Rodríguez Camaño “Chule”, Carmen Fúnez, Leandro Esteban…- de conocer personalmente a Adolfo Suárez padre y de pasar con él las horas previas al famoso mitin. Fue en la finca albaceteña de El Palomar de su consuegro Samuel Flores, en una luminosa y calurosa tarde de verano, donde nos encontramos con la presencia imponente de Adolfo Suárez, con su atuendo de sport impecable y una risa de oreja a oreja, como fueron siempre sus risas. Sabíamos que respirábamos historia junto a uno de sus máximos protagonistas del siglo veinte en España y sabíamos, al poco de estar con él, que ese momento difícilmente volvería a repetirse.
 
El encuentro de padre e hijo en la finca fue bullicioso y peleón, como un viejo león que juega con su cría y le enseña el arte de sobrevivir. Y no es retórica lo que digo, es literal porque Suárez padre, fuerte como un roble, se medía con Suárez hijo a empujones y golpes entre risas y comentarios sobre el estado físico de cada uno. En un pequeño recorrido por la finca en un todoterreno empezamos a vislumbrar que algo no cuadraba, que Suárez padre contaba una y otra vez lo que ya había contado una y otra vez. Sabíamos que empezaba a tener problemas de memoria y que en uno de sus últimos encuentros con periodistas había saltado la alarma, pero nunca pensamos que la enfermedad estuviera dando signos tan evidentes de su temible presencia. Algo más tarde, en un momento mágico dentro del caserón de El Palomar, Carmen Fúnez y yo escuchábamos embelesados a Adolfo Suárez contarnos lo ocurrido el 23-F en el Congreso de los Diputados. Con pelos y señales.
 
Un ayudante de siempre le había escrito la intervención para el mitin en una cuartilla cuya lectura no sobrepasaría los dos o tres minutos. Se la transcribí a un folio nuevo para que el cuerpo de letra fuera mayor y pudiera leerla con más facilidad. Repetía la lectura y hacía observaciones y comentarios sobre su hijo Adolfo. Sus bromas y su buen humor eran constantes y su amabilidad y simpatía extremas, como siempre dicen que ha sido a pesar de las terribles pruebas a las que le sometió la vida.
 
Con ese mismo estado de ánimo amaneció Suárez el día del mitin. El recinto estaba hasta la bandera y muchas personas ajenas al PP se habían acercado al acto para ver de cerca a toda una leyenda viva de la política española. Aznar, de camino hacia Albacete, quería conocer lo que iba a decir Adolfo Suárez. Y lo conoció, pero ni se imaginaba lo que iba a ocurrir. El calor era sofocante y el ambiente de euforia y expectación. Decenas de periodistas habían acudido al que sería el acto de precampaña de Aznar con mayor repercusión mediática. Mantengo la teoría de que Aznar aceptó mandar a Suárez Illana a Castilla-La Mancha con el único objetivo de hacerse la foto en algún momento con él y con su padre. Lo demás le daba igual porque ya había puesto todo de su parte para que Bono ganara las elecciones a cambio de su apoyo al Plan Hidrológico Nacional. El momento de la foto había llegado en Albacete. En mangas de camisa y descorbatados en la recta final del mandato de Aznar. El vozarrón de Suárez, su refinada pronunciación, su carisma y magnetismo se apoderaron del auditorio cuando le tocó intervenir. Todo iba bien y los asistentes interrumpían la intervención con aplausos que Suarez agradecía con visible emocion y saludando en todas direcciones. En una de esas interrupciones perdió el hilo del discurso y repitió párrafos ya leídos. Tras varios intentos, cuando había saltado la alarma y alguien se disponía a subir al escenario para ayudarle, encontró el último párrafo y concluyó la intervención. Todos éramos conscientes de la situación. Todos aplaudíamos con fuerza mientras Suárez saludaba y sentía el respaldo de la gente como en los momentos de mayor gloria.
 
Aznar logró lo que quería, que era centrar su imagen con ayuda de la de Suárez. Adolfo padre logró dar el espaldarazo a su hijo y ratificar y agrandar el cariño y respeto de la gente hacia su propia figura. Es decir, no consiguió nada. Y Adolfo hijo logró conocer el alcance real de la enfermedad de su padre. Aunque se lo pidieron, nunca más permitió que se expusiera al público. Pese al éxito del mitin creo que fue una de la tardes más tristes en la vida de Adolfo Suárez Illana.
 
De vuelta a la finca nos encontramos a Adolfo Suárez en su estado de ánimo habitual, aunque algo más cansado. Del mitin, celebrado unas horas antes, no recordaba nada.
19:59.
28/03/2014
¡El articulo de un CABALLERO!.
Precioso articulo el de César, hace llegar con facilidad sentimientos, más que información. Como siempre que le leo, me parece un caballero. Sus opiniones sobre Adolfo Suarez me incitan también a calificarle así en esta ocasión.
Enviado por: Antonio Izquierdo
14:14.
25/03/2014
Gracias!!.
César, gracias por este artículo en el que recuperas unos recuerdos compartidos que, en estos días, han estado más vivos que nunca. Permanecerán siempre en nuestra memoria y en nuestro corazón.
Enviado por: Carmen
11:46.
25/03/2014
Enhorabuena Cesar.
Magnífico artículo.De acuerdo en todo, especialmente en los planes de Aznar. Así fue.
Enviado por: Enrique Belda
10:35.
25/03/2014
Entrañable.
Me parece una de las opiniones más entrañables y más cercanas que he leído y he escuchado estos días sobre Adolfo Suárez.
Enviado por: Ana
Más artículos

Page sabe que ganará Susana

Moltó contra Moltó

El pronto de Cospedal

Mi querido general

El despacho de Moltó ya no está vacío

El verano horrible de Cospedal

Bárcenas, Cospedal, el Príncipe de las Tinieblas y Page

Una consejería en la que el número uno y dos no se llevan

La presunta fechoría de Molina y Cospedal juntos

El plan de Page y los trenes asesinos



Mande su comentario
Tema: Memoria y desmemoria del mitin de Adolfo Suárez en Albacete
Nombre (obligatorio)
E-mail (obligatorio)
Título (obligatorio)
Comentario (máx. 1500 caracteres)
Por favor rellene el siguiente campo con las letras y números que aparecen en la imagen superior
Términos y condiciones
CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Los comentarios del website eldigitalcastillalamancha.es tienen caracter divulgativo e informativo y pretenden poner a disposición de cualquier persona la posibilidad de dar su opinión sobre las noticias y los reportajes publicados. No obstante, es preciso puntualizar lo siguiente:
Todos los comentarios publicados pueden ser revisados por el equipo de redacción de eldigitalcastillalamancha.es y podrán ser modificados, entre otros, errores gramaticales y ortográficos. Todos los comentarios inapropiados, obscenos o insultantes serán eliminados.
eldigitalcastillalamancha.es declina toda responsabilidad respecto a los comentarios publicados.
  
Quiénes somos   /   Publicidad /   Contactar   /   Cartas al director   /   Suscripción al boletín   /   Ir a RSS RSS   /   Envíanos tu CV
Copyright © Digital Comunicación 2006, S.L.   ® El Digital Castilla la Mancha es una marca registrada.
Derechos reservados.   España.   E-mail: eldigital@eldigitalcastillalamancha.es
Oficina central:  C/ San Francisco, 21  -  45600 Talavera de la Reina  -  Toledo (España).  
Teléfono de contacto: Talavera 606713383 / Toledo 606018622
Política de información   /   Política de privacidad  /   Política de cookies  /   Aviso legal