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El Digital Castilla-La Mancha

Tan lejos, tan cerca. Las memorias de Adolfo Marsillach

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27/07/2013 .
Adolfo Marsillach acabó de escribir estas memorias, que ganarían el XI Premio Comillas de Biografía y Memorias que patrocina la editorial Tusquets, en abril de 1998. Dos años antes se le había diagnosticado el cáncer de próstata, que acabaría con su vida en enero de 2002 y había salido, no precisamente de forma amistosa, de la dirección de la Compañía Nacional de Teatro Clásico con la llegada al poder del PP de Aznar. Cuando se publicaron y como era de esperar, no faltaron polémicas en la prensa y fuera de ella, con antiguos amigos y enemigos adquiridos a través de ellas como ya auguraba el memorialista en coletilla añadida a la dedicatoria que las encabeza: "…y también a todos los que después de leer este libro dejarán de saludarme."

Alberto Miralles, que fue uno de esos amigos que dejaron de saludarle le dedicó una carta abierta en El País con el significativo título de "Las memorias del rencor" que se puede leer en la web, y que uno ha leído estos días como contrapunto de un libro que tiene la virtud de evitar los eufemismos, los tópicos y la corrección, que es algo difícilmente evitable, sobre todo cuando las memorias se publican en vida del autor y no se quieren pleitos ni cartas en los periódicos, ni que, amigos, conocidos o saludados le retiren a uno la palabra. Adolfo Marsillach lo tenía claro, y así casi al final escribe: "Es muy probable que cuando se lean estos recuerdos –si es que hay alguien que se toma la molestia de hacerlo- pueda llegarse a la idea de que los he escrito impulsado en un afán de revancha. Sería una conclusión tal vez justificada, aunque falsa. No he pretendido ser objetivo porque sabía que no podría serlo. La memoria además de selectiva, es injusta. Mis opiniones sobre algunas personas que salen en estas páginas surgen de mi relación con ellas y, consecuentemente, están teñidas de parcialidad. No me excuso. Me da igual. Nada me preocupa. Estoy limpio de miedos y de ambiciones. He iniciado el camino de ida. O el de regreso. ¿Cómo averiguarlo? No queda hiel en mi tarro…". (Pag 573)

La excepción que el autor se permite ante tanta sinceridad desbordada y de la que advierte al comienzo tiene que ver con su faceta de seductor, en la que oculta a veces tras unas siglas o un nombre falso, algunas de sus muchas relaciones amorosas, como es el caso de E.C y M.C., aunque él suponga que la mayoría de los que le conocían les sabrían poner nombres y apellidos.

No leí en su momento estas memorias, pero llevado por lo que Juan Cruz dice de Marsillach en su "Egos revueltos" he leído de un tirón, a pesar de sus casi seiscientas páginas, y sin aburrirme en ningún momento, este "Tan cerca, tan lejos" en una de las varias ediciones de bolsillo, que desde su salida se han publicado en la colección Fábula de Tusquets y que certifica su éxito.

Pero si Adolfo Marsillach confiesa con valentía y sin ningún pudor lo que opina de las gentes que pasan por su vida, casi siempre traicionándole, sin que le importe su previsible reacción, aparece siempre muy preocupado por algo que indefectiblemente, casi nunca falta tampoco en cualquier libro de memorias que se precie: la autojustificación de algo que cuadra mal con su irrenunciable e innegociable profesión de fe socialista desde que el PSOE llegó al poder. Él mismo lo escribe: "Vivo de mi oficio desde los diecisiete años y, que yo sepa nadie me ha contratado alguna vez por mis opiniones ideológicas. (Más bien al contrario.) Es verdad que los socialistas me ofrecieron la creación de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, pero con el Gobierno de la Unión de Centro Democrático inventé el Centro Dramático Nacional y, durante el franquismo dirigí el Teatro Español. En este sentido, nada le debe mi profesionalidad a los políticos: me sitúo a la izquierda por convicción, no por conveniencia…".

"Tan lejos, tan cerca". Adolfo Marsillach. Ed Tusquets, Fábula, 2002 2ª edición. 576 páginas. 10,53€.
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