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Blog de lecturas
La voz española de Montaigne

    



Montaigne

Juanjo Payá en el diario alicantino Información.es, comentaba  el 10 de octubre de 2011 la noticia de la muerte del autor de este libro, apenas ocho meses después de haber aparecido en las librerías. Allí recogía lo que Santiago Riopérez y Milá (Madrid 1931- 2011), un hombre que dedicó toda su brillante carrera profesional de abogado al derecho matrimonial, escribía en su autobiografía sobre su relación con José Martinez Ruiz “Azorín”:

“Fui su amigo y biógrafo. Tuve el honor de que fuera cliente mío; correspondió a mi minuta dispensada con la donación del epistolario de los escritores del 98, artistas y compañeros suyos. Ante todo dio sentido a mi vida: la moderación, la tolerancia, el escepticismo. Montaigne me enseñó a dudar y a sentir la contingencia de todo lo humano, aprendí con él, a desdeñar la política de cualquier signo y la literatura del mercado. Me alentó a concertar voluntades distantas y sangrientas en los litigios matrimoniales. La verdad no es única e intangible: se hace con fervor, con sinsabores, con lágrimas, entre todos; renunciando y perdonando siempre. Fue un monje laico en la Literatura Española. Su presencia no se ha desvanecido aún en mi alma.” (Si preguntais por mí. Autobiografía y memorias, 2007. Ediciones 98).

La voz española de Montaigne: Azorín es, como el título indica, un ensayo que analiza en profundidad la obra de Montaigne, la recepción en España de sus Ensayos y la influencia fundamental en la obra de Azorín, un lector continuo de su obra, como lo es Santiago Riopérez y Milá, en esta cadena de lectores separados por el tiempo, del bordolés y del alicantino.

La lectura de una y otra obra por Santiago Riopérez es la de un lector atento, fino, profundo, que siente una identificación total con los valores de tolerancia, escepticismo y moderación que nos proponen y que conoce a fondo los resquicios del alma de sus interlocutores: “Yo le pregunté entonces si la lectura podía condicionar el instinto, y él (Azorín) me respondió con una  sonrisa partida por sus labios apretados: “La lectura que eliges también depende del instinto; leemos lo que el instinto nos pide”.

En sus últimos escritos ha querido decirnos cómo era su alma. Estamos ante un artista enfermo; vivió en soledad. La sensibilidad primaba sobre su inteligencia: razonaba, pero en los confines de su razón temblaba el misterio, lo remoto desconocido. Todas estas páginas de evocaciones carecen de sistema, de arquitectura, de continuidad. Pueden leerse saltándolas, sin seguir el orden en que se presentan. Como los Ensayos de Montaigne que nos pintó la vida contingente, multiforme, circunstancial. En ese camino, siglos después, Azorín siguió sus pasos de comprensión, de tolerancia y de melancolía” (Página 218).
 
Los lectores de Montaigne, los de Azorín, y cualquiera que se quiera acercar a la obra de uno y otro, tienen en este libro una guía fiable para andar el camino y muy difícil de mejorar.

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Santiago Riopérez y Milá. La voz española de Montaigne. Azorín. Prólogo de Luis Alberto de Cuenca, epílogo de José Luis Abellán. Ediciones 98, 2011. 544 páginas, 45€. (Biblioteca José Hierro. Talavera de la Reina).
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